¿Qué es mejor, hacer un máster o un postgrado? ¿Son lo mismo? ¿Qué tiene más prestigio en el mercado laboral? Estas son algunas de las dudas que se plantean muchas personas cuando quieren ampliar sus estudios y especializarse en una determinada rama profesional. Y si hace algunos años ya eran frecuentes, con la implantación del Plan Bolonia en las universidades resulta fácil sentirse confuso ante tanta terminología.
Según la RAE, "un postgrado es un ciclo de estudios de especialización posterior a la graduación o licenciatura". Así, pues queda claro que los estudios de postgrado son todos aquellos que se realizan después de la carrera. Pero además, el postgrado tiene muy pocos puntos en común con el máster, pues cuentan con planes de estudios con características completamente distintas. La cuestión es que la que la palabra postgrado tiene dos significados diferentes, lo que provoca cierta confusión cuando se utiliza en ámbitos similares. Pero veamos con más detalle en qué consiste cada una y cuáles son las diferencias entre un máster y un postgrado.
¿Qué es un máster?
Un máster es un tipo de postgrado en el sentido más amplio del término, pero debes saber que representa un nivel de formación superior que los títulos de postgrado. Con lo cual, pueden tener una duración más extensa.
Una vez finalizados los estudios, el alumno obtiene el título de magister, superior al de los antiguos licenciados, a los nuevos graduados e incluso a los títulos de postgrado que se quedan incluidos dentro de la categoría de máster, solamente superado por el doctorado. Para poder obtener este título es imprescindible haber conseguido con anterioridad un título de grado o equivalente. No obstante, en algunos casos excepcionales se admiten a profesionales sin estudios universitarios con experiencia en el sector. Eso sí, no consiguen el título de magister, sino un certificado de aprovechamiento.
Debes saber también que todos los másteres oficiales están regulados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), dependiente del Ministerio de Educación, y que están homologados para todos los países que conforman la UE. Esto significa que están sometidos a un proceso de verificación, seguimiento y acreditación, conforme a los criterios del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y cuenta con el reconocimiento académico del Ministerio de Educación que los certifica como títulos válidos España.
Fuera de esta regulación se encuentran los Títulos Propios que no deben someterse a procesos burocráticos tan complejos, por lo que se ponen en marcha más rápido. No obstante, están sujetos a reglamento interno de la universidad, suyos programas son diseñados e implementados por los docentes de la misma. Pasa por unos procedimientos de evaluación y de garantía de calidad, pero internamente en la propia universidad.
La oficialidad no es tan importante a efectos prácticos omo pueda parecer
La ventaja es que a la hora de acceder al mundo laboral, cada empresa establece sus propios criterios de selección y, por lo general, no suelen tener en cuenta si los másteres son oficiales o propios. Con lo cual, si hay un Título Propio en el que estás interesado y se trata de una enseñanza tan nueva que todavía no hay máster, podrás hacerlo sin que posteriormente se tenga en cuenta que no es un máster oficial. Eso sí, a la hora de puntuar para unas oposiciones los másteres suman más puntos y tampoco dan acceso al doctorado. Los Títulos Propios tienen entre 60 y 120 créditos y para acceder a ellos es necesario estar en posesión de un título universitario de licenciado, arquitecto, ingeniero o graduado.
¿Qué es un postgrado?
En el sentido más amplio de la palabra, el postgrado abarca, como ya hemos dicho, todos aquellos estudios que se realicen después de la carrera universitaria. Entre ellos, el más veterano es el doctorado. Su función es formar académicos e investigadores y generalmente tiene una duración superior a los dos años. Finaliza con la presentación de la tesis doctoral ante un tribunal. Hasta la llegada del Plan Bolonia solamente era necesario contar con un título universitario para poder tener acceso, pero actualmente es necesario haber cursado también al menos 60 créditos de un máster.
Este tipo de estudios son los más apropiados para aquellos que quieran dedicarse a la investigación o a la docencia universitaria. Pero no para aquellos que quieran trabajar en una empresa privada. En este caso, la mejor opción es optar por un máster o por un título de postgrado, ya que ambos están diseñados para incorporarse al mercado laboral convencional y aumentarán considerablemente tus oportunidades laborales.
En un sentido más estricto del término, el título de postgrado es un tipo concreto de formación de postgrado, generalmente de menor duración que el máster. Muchas veces son denominados "cursos de experto universitario". Al igual que el máster, para ser admitido, también es necesario poseer un título universitario, aunque en la práctica resulta más fácil acceder a este tipo de estudios que a un máster cuando no se tiene un título universitario, siempre que pueda demostrarse la experiencia y las competencias suficientes. Como hemos dicho, su duración suele ser más corta que la de un máster. Normalmente tienen alrededor de 15 créditos (150 horas lectivas) y es raro que se extiendan más allá de un curso.
La ventaja que ofrecen es que muchos de ellos pueden complementarse cuando están relacionados entre sí para obtener el título de máster. Por ejemplo, cursando dos o más postgrados distintos. Esta opción resulta muy interesante, ya que de esta forma podemos aprovechar al máximo la formación. En unos meses o un año de estudio podemos obtener el título de postgrado y si nos gusta y queremos seguir, el tiempo que hayamos invertido se amortizará al convertir nuestra titulación en un título de posgrado.